Deseosa es poco.
Un dia, queda un sólo dia, y cada vez lo ansío más. Ambicio la mañana en que tomemos nuestras maletas y nos traslademos hacia el aeropuerto. La hora en que mis pies crucen la puerta del avión, y el minuto en que mis ojos desvíen su cristalina mirada hacia la ventana situada a mi costado, observando el despegue del avión. Necesito respirar cada segundo en que mis pies desciendan en una nueva villa.
Me apetece volver a descubrir nuevos aromas, nuevas esencias. Añoro a aquellas culturas aun en mi ser, que aun están por descubrir.
Mi norma, mi presente.
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